lunes, 9 de septiembre de 2013

Enorme error de Kerry impediría ataque a Siria



Como si se tratara de un novato, el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, cometió hoy varios errores gigantes en la intención de su país de atacar Siria tras el uso de armas químicas el pasado 21 de agosto.

El jefe de la diplomacia estadounidense viajó a Reino Unido donde intentaba convencer a sus alidados históricos de apoyar la operación militar, pero le salió otra cosa. 

Ante una pregunta de la prensa de si aún Siria podía evitar el ataque, Kerry dijo "por supuesto, podría entregar hasta el último pedazo de sus armas químicas a la comunidad internacional en la próxima semana. Entregarlo todo, sin dilación y permitiendo un recuento completo".


Sin embargo intentó enmendar su error en la defensa de la política estadounidense señalando que eso obviamente no iba a suceder. 



Ya era demasiado tarde



Su equipo de asesores intentó convencer a la prensa de que las manifestaciones de Kerry fueron improvisadas e hipotéticas.


Rusia tardó sólo minutos para que su canciller Serguei Lavrov convocara a una rueda de prensa de urgencia para decir que apoyaba la idea de EEUU de que Siria entregara todo su arsenal químico, que según El País de España podría ser el mayor del mundo, a la comunidad internacional.

El secretario general de la ONU, Ban ki Moon dijo que estaba dispuesto a defender esa propuesta ante el Consejo de Seguridad. 

Hasta el canciller sirio recibió con "beneplácito" la propuesta. 

Confusión

Eso sí las palabras de Kerry sumieron a Washington en la confusión total. ¿quiere o no atacar Estados Unidos a Siria? ¿Qué pasará con los más de cien mil muertos que ha dejado la guerra civil?

Ah no, pero Kerry no se quedó ahí, dijo además la poco afortunada frase de que la intervención iba a ser "increíblemente pequeña" a lo que el republicano John McCain dijo que además será "increíblemente ineficaz".

Al final, el presidente de EEUU Barack Obama tuvo que apechugar el error del jefe de su diplomacia y dijo que la propuesta podría ser analizada seriamente. 

En las próximas 48 horas Kerry y el grupo de asesores en seguridad desfilarán por un Congreso que sigue indeciso.

En EEUU lo único claro es que la administración Obama estaba clara en atacar. El Congreso y la opinión pública están divididas. 

Las declaraciones del secretario de Estado le restan solidez a la determinación de su jefe. 

Kerry, "sin querer queriendo" salió con un "domingo siete" que puede ser el ápice de posibilidad que quedaba, diplomáticamente, para no ver a Damasco destruido bajo los cohetes Made in USA. 

Mientras el secretario de Estado lamentaba lo que podría ser el día más oscuro de su carrera, una parte del mundo celebraba la aparición de una luz en el horizonte.

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